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TDAH y Trastorno Negativista Desafiante

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El Trastorno Negativista Desafiante (TND) es un trastorno caracterizado por un patrón de comportamiento irritable, desafiante, negativista y rencoroso (APA, 2013).  El trastorno desafiante se define como un patrón de conducta donde el niño presenta rabietas, es desafiante y hostil hacia la autoridad, desobedece y se niega por sistema a hacer las cosas. Es muy importante, entender que en este patrón, la relación con la autoridad es de enfrentamiento. Muchas veces, nos encontramos con padres, que han perdido totalmente la autoridad sobre sus hijos. Cuando el estilo educacional es demasiado sobreprotector, y se le suelen dar muchas explicaciones al niño, éste tiende a creer que está a la misma altura que la autoridad.

A nivel emocional, estos niños suelen ser irritables y hipersensibles a las situaciones donde se sienten humillados. Toleran muy mal la crítica y no soportan no tener el control de la situación. Sus reacciones delante de un “no” suelen ser exageradas, y en adolescentes, se puede llegar a la violencia tanto física como verbal. Desde pequeños tienen dificultades para tolerar la frustración, y suelen evitar todas aquellas situaciones donde prevean una futura frustración.

La edad de inicio del trastorno desafiante suele ser entre los tres y los cinco años. Suele tener un gran impacto tanto en la vida personal, familiar y escolar. Según él DSM-V, los primeros síntomas del trastorno oposicionista desafiante suelen aparecer en la edad preescolar, y raramente al inicio de la adolescencia. La prevalencia oscila entre un 1% y el 11% con una prevalencia media estimada en un 3,3%. Parece ser más prevalente en los hombres que las mujeres, aunque no se puede afirmar. Es importante comentar que hay factores asociados de mal pronóstico. Estos factores serían un coeficiente de inteligencia bajo, un TDAH no controlado, un bajo rendimiento en las baterías neuropsicológicas, y pertenecer a una familia disfuncional. Cuando hay un divorcio, y los padres se culpan mutuamente, dicha situación suele impactar muy negativamente en la evolución del trastorno desafiante. En los estudios de genética sobre el trastorno desafiante, se ha visto que este trastorno presenta una elevada heredabilidad, pero que puede estar atenuada o amplificada por los factores ambientales. En estudios con gemelos, se ha visto que el maltrato emocional aumentó un 24% el riesgo de trastorno de conducta en niños de alto riesgo genético pero sólo lo incrementó en un 2% en los niños de bajo riesgo genético. Los niños desafiantes suelen tener un riesgo incrementado para presentar un trastorno de conducta, trastornos afectivos, y trastorno de personalidad antisocial. Los síntomas de inicio varían en función de los rangos de edad. Hasta los siete años, solemos encontrar la tendencia desafiante a no obedecer las instrucciones de los adultos, cierta agresividad física hacia los hermanos y compañeros, destrucción de sus juguetes, rabietas, y molestar a los compañeros cuando se aburren en clase. En la pre-adolescencia, tienen tendencia a mentir, romper las normas, decir palabrotas cuando se les prohíbe hacer algo, insultar a los padres y los maestros, hostigar a los compañeros de clase, y pueden presentar crueldad hacia los animales y los juguetes. En la adolescencia, el comportamiento se suele volver más antisocial. Suelen ser crueles con los padres, y cuando se les lleva la contraria suelen dar golpes en las puertas y paredes. Suelen amenazar a los padres, robar cosas de casa, saltarse el colegio, y empezar a fumar cannabis. Las chicas adolescentes, suelen presentar conductas menos violentas, pero de mayor hostigamiento y venganza, hacia las otras niñas. Hoy en día, vemos conductas de hostigamiento en las redes sociales.

Las consecuencias de todas estas conductas suelen ser nefastas. En el ámbito familiar se suele encontrar un ambiente crispado, normalmente la madre presenta una depresión, y el padre suele tender a conductas más de castigo que le llevan a enfrentarse a la madre. De hecho, muchas veces nos encontramos con lo que llamamos discrepancia educativa. La madre dice una cosa y el padre dice otra, y por el camino el adolescente hace lo que quiere. Es típica la discusión sobre la hora de vuelta a casa. A nivel escolar, se suele asociar a fracaso escolar, y más adelante absentismo escolar.

Normalmente, se puede diagnosticar el trastorno, mediante los criterios diagnósticos de guías clínicas como el DSM-V o el CIE-10. No entraremos ahora, a explicar las diferencias entre las dos guías. Pero ambas presentan criterios similares. Éstos criterios son: a menudo pierde la calma, a menudo discute con los adultos, a menudo desafío y rechazó obedecer instrucciones, a menudo molesta otras personas deliberadamente, culpa a otros de sus errores, es fácilmente molestado por otros, con frecuencia se muestra enojado o resentido, y con frecuencia es vengativo.

Se suele presentar con el trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Uno de los síntomas cardinales del TDAH es la impulsividad. Pero hay que tener en cuenta, que ninguno de los criterios citados anteriormente sobre el trastorno desafiante, se utiliza para diagnosticar un TDAH. También es importante no confundirlo con el trastorno explosivo intermitente. Éste último se caracteriza por la agresión verbal y por conductas de destrucción de la propiedad ajena o daño físico a animales y personas.

QUÉ NOS DICE LA CIENCIA

  • El TND a menudo se presenta conjuntamente con TDAH, trastornos de ansiedadtrastornos del aprendizaje.
  • Es más frecuente en niños que en niñas, y su inicio suele ser anterior a la adolescencia.
  • Las actitudes desafiantes, son frecuentes en niños de 1 a 3 años y en la adolescencia, sin llegar a ser  patológicos.
  • El humor de un niño con trastorno desafiante mejora cuando se sale con la suya o esta con los amigos.
  • En un adolescente con trastorno desafiante hay que pensar en abuso de alcohol, marihuana y anfetaminas.
  • El “trastorno de conducta” es la forma más grave de los trastornos del comportamiento. El “trastorno de conducta “es más frecuente en adolescentes que tuvieron un trastorno desafiante.
  • Los adolescentes con “trastorno de conducta” rompen repetidamente normas sociales importantes y  pueden llegar a la delincuencia juvenil.
  • Ejercen dos tipos de violencia,  la ” violencia predadora”, que suele ser planeada y con un fin.
  • El otro tipo de violencia es la” violencia afectiva ”, esta suele ser impulsiva , no planificada, y reactiva ante una situación.

QUÉ PUEDO HACER

  • No repetir la orden muchas veces, ¡no es efectivo!. Solamente dar una orden, una sola vez.
  • Poner plazos para que se cumpla lo que queremos: “cuando la alarma suene, tienes que salir del baño”; “cuando sean las dos (o la manija pequeña del reloj esté en el 2 y la grande en el 12), mamá/papá te quitará el juguete“.
  • Si no se cumple la orden o la conducta que queremos que se realice, que esté muy clara qué consecuencia habrá.
  • Castigar significa que el niño/a recibe una consecuencia negativa para él/ella, como consecuencia de su conducta. La consecuencia negativa puede ser:
  • a) Recibir algo negativo (Castigo Positivo): “si no ordenas la habitación te quedas sólo en tu cuarto”;
  • b) Retirada de algo positivo (Castigo Negativo): “si no ordenas la habitación, no irás a la fiesta de cumpleaños de tu amigo”.
  • Pensar con antelación la consecuencia a la conducta negativa del niño/a y NO IMPROVISAR. Si improvisamos, corremos el riesgo de ser demasiado severos y poner un castigo desproporcionado.
  • Poner castigos que sean razonables de cumplir. Por ejemplo, castigos del tipo “castigado sin ordenador durante dos meses“, son más difíciles de cumplir por parte de los padres. Además, cuando hayan pasado dos semanas, quizá el niño ya no se acuerde de porqué fue castigado. Sería más correcto “castigado sin ordenador esta tarde/mañana/el fin de semana”.
  • El sistema de recompensa en niños con TDAH/Negativismo no funciona bien. Es importante que los castigos sean para el mismo día, al igual que las recompensas.
  • Es muy importante REFORZAR las conductas POSITIVAS del niño/a. Cuando haga algo bueno, ¡debemos premiarle!
  • Podemos reforzar positivamente (damos algo positivo: “como te los ha comido todo, tienes helado extra”) o reforzar negativamente (retiramos algo negativo: “como te lo has comido todo, mañana puedes quedarte a jugar con Juan mientras yo voy a hacer la compra”).
  • Pruebe de practicar la EXTINCIÓN, que consiste en IGNORAR la conducta del niño. Fíjate que muchas figuras de autoridad no responden ante las provocaciones. Por ejemplo: un juez, cuando dicta una sentencia, no suele estar alterado emocionalmente. Es muy importante que no reacciones delante de las provocaciones del niño.
  • REPARACIÓN DEL DAÑO: Si tira el bote de pintura al suelo–> deberá limpiarlo“.
  • PRÁCTICA POSITIVA: “si baja las escalera corriendo, bajar las esclareas lentamente varias veces.

 

Más información sobre el TDAH

Referencias:

American Psychiatric Association (2013).  American Psychiatric Association: Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition. Arlington, VA.

Barkley, R,  Edwards, G.H. &  Robin, A.L. (1999). Defiant Teens: A Clinician’s Manual for Assessment and Family Intervention. New York; Guilford Publications.