infancia

Comorbilidades en el TDAH: Consumo de Drogas

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Como ya hemos dicho en otras ocasiones, es posible que diferentes trastornos aparezcan y se sumen a los síntomas del TDAH (tiene una alta comorbilidad). A parte de los trastornos de ansiedad, los trastornos de aprendizaje o los trastornos de conducta, las características de los pacientes con TDAH (impulsividad, problemas TDAH y drogaspara inhibir la conducta y posibles dificultades sociales) provocan una mayor tendencia y mayor vulnerabilidad al consumo de drogas.

Sullivan (2001) afirma que se han encontrado porcentajes de abuso y dependencia de sustancias más elevados en pacientes con TDAH que en población general, al mismo tiempo que las personas con TDAH en la infancia inician el consumo de sustancias a una edad menor, siendo más vulnerables a su abuso o dependencia que las personas que no presentan TDAH. Asimismo, el riesgo de desarrollar una drogodependencia es mayor en los pacientes con TDAH en edad adulta. Biederman, ya en 1995, presentó un trabajo en el que el 52% de los pacientes con TDAH en la infancia presentaban un trastorno por consumo de sustancias en su vida adulta, frente al 27% de la población sin TDAH.

 El cannabis y el tabaco son las drogas de abuso más frecuentes entre adolescentes y adultos con TDAH. El cannabis a su vez, presenta el problema añadido de que sus efectos se asocian a problemas atencionales, memoria y de concentración, agravando los síntomas del TDAH. Estar diagnosticado de TDAH es también un factor de riesgo que aumenta la probabilidad de consumo de alcohol: entre el 31% y el 75% de pacientes con dependencia al alcohol presentan criterios de TDAH en la infancia. Por otro lado, hasta un 35% de pacientes con adicción a la cocaína presentan TDAH, siendo la cocaína la sustancia que obtiene una mayor probabilidad de adicción entre los adolescentes y adultos con TDAH, aproximadamente el doble que la población sin TDAH (Wilens, 2000).

Todos estos datos muestran una fuerte relación entre TDAH y consumo de drogas, que puede ser explicada desde un punto biológico. Se han identificado distintos alelos de genes que se asocian a la presencia de TDAH y a un mayor riesgo para desarrollar una drogodependencia, como los implicados en la codificación del receptor D2 y D4 de la dopamina (neurotransmisor producido en distintas partes del sistema nervioso, con amplias funciones en la cognición, los mecanismos del placer, motivación, recompensa, la acción motora, la atención y el aprendizaje) o el mismo transportador presináptico de dopamina (Sullivan, 2001).

Bibliografía:

Biederman J, Wilens TE, Mick E, et al. (1995). Psychoactive substance use disorders in adults with attention-deficit/hyperactivity disorder (ADHD): effects of ADHD and psychiatric comorbidity. Am J Psychitary 152:1652-1658

Sullivan MA, Levin FR (2001). Attention-deficit/hyperactivity disorder and substance abuse. Diagnostic and therapeutic considerations. Annals New York Academy of Sciences 134:251-270.

Wilens TE, Spencer TJ, Biederman J (2000). Attention- deficit/hyperactivity disorder with substance use disorders. En: Brown TE (Ed.). Attention-deficit disorders and comorbidities in children, adolescents, and adults. Washington,DC: American Psychiatric Press, 319-339.

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Síndrome de Piernas Inquietas (SPI) y TDAH

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El Síndrome de Piernas Inquietas (SPI) 

Síndrome Piernas Inquietas

es un trastorno neurológico que afecta a  1,5 millones de niños y adolescentes. A menudo tiene su incio durante la infancia o la adolescencia, y puede dar como resultado un bajo rendimiento cognitivo y dificultades emocionales. Aunque los síntomas suelen ser peores durante la noche, es también posible experimentarlos durante el día.

CAUSAS

  • Genéticas: Patrón hereditario autosómico-dominante.
  • Cromosoma 9p, 12q, y 14q.
  • Anormalía del sistema domapinérgico (dopamina)
  • Deficiencia de hierro: niveles bajos de ferritina.

SEÑALES

  • Inquietud (mover) o estirar las piernas en la cama.
  • Hiperactividad en clase.
  • Falta de sueño e irritabilidad por la mañana.

MOVIMIENTOS PERIÓDICOS DURANTE EL SUEÑO

  • Sacudidas breves (0,5 segundos) de las extremidades durante el sueño en intervalos de 20 segundos.
  • Presente en 80% de los individuos con SPI.

HISTORIA FAMILIAR

  • Padres biológicos con SPI tienen 50:50 más probabilidad de transmitir SPI a sus hijos.

EXAMEN FÍSICO

  • Grado leve de deficiencia de hierro.

¿QUÉ PUEDO HACER?

TRATAMIENTO

  • Buenos hábitos de sueño. Horas de sueño necesarias:

2 años de edad: 12 horas
5 años de edad: 11 horas
10 años de edad: 10 horas
Adolescencia: 9 horas
Adultos 7 horas

  • Adolescentes

Evitar tomar cafeína durnte la noche.
Hacer ejercicio regularmente.
No tener TV, ordenador, etc., en la habitación.

  • Suplemento de hierro y tratamiento farmacológico

DIAGNÓSTICO

  • Polisomnografía.

RELACIÓN CON EL TDAH

  • SPI puede agravar la inatención.
  • La falta de sueño (deprivación) afecta a la cognición y la memoria.
  • Puede existir un subgrupo de TDAH con SPI.
  • El metilfenidato no empeora el SPI.

Referencias

Ruottinen, H. M., Partinen, M., Hublin, C., Bergman, J., Haaparanta, M., Solin, O., & Rinne, J. O. (2000). An FDOPA PET study in patients with periodic limb movement disorder and restless legs syndrome. Neurology, 54(2), 502-502. doi:10.1212/WNL.54.2.502

Turjanski, N., Lees, A. J., & Brooks, D. J. (1999). Striatal dopaminergic function in restless legs syndrome: 18F-dopa and 11C-raclopride PET studies. Neurology, 52(5), 932-932. doi:10.1212/WNL.52.5.932

 

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Dispraxia

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La Dispraxia se define como una alteración en el desarrollo de la coordinación motora, que se inicia en la infancia y perdura a lo largo de la adolescencia en un 50%-70% de los casos.  Los niños/as que padecen Dispraxia, no desarrollan su psicomotricidad al mismo ritmo que los niños/as de su misma edad: son niños que se caen más, se dan golpes, se les caen los objetos de las manos, son los últimos en parender a abrocharse los botones o los cordones de los zapatos y tardan en aprender a utilizar el tenedor o el cuchillo. Les cuesta aprender a ir en bicicleta, prefieren los juegos individuales a los deportes en equipo, tardan más en aprender a dibujar, a cortar con tijeras y no les suelen interesar mucho los juegos de construcción. También pueden tener alteraciones de la percepción y no calculan bien la velocidad y la trayectoria de una pelota en el espacio. No obstante, es importante saber que suelen adquirir todas estas habilidades con un esfuerzo suplementario.

Aunque las causas exactas de este problema no se han descrito, sí que se sabe que los niños que nacen con bajo peso o los que han estado expuestos al consumo de alcohol materno durante el embarazo, tienen mayor riesgo de padecer Dispraxia. Otros factores que aumentan el riesgo de sufrir Dispraxia son la alteración del neurodesarrollo de algunas estructuras del cerebro, como por ejemplo, el cerebelo o de las redes neuronales implicadas en el desarrollo de los procesos que facilitan la adquisición de las habilidades viso-motoras.

La Dispraxia o alteración del desarrollo psicomotor suele ir relacionado a otros trastornos del neurodesarrollo, como son el TDAH y el Autismo.

QUÉ PUEDO HACER

Presentamos a continuación algunos ejercicios para ayudar al desarrollo de la motricidad en vuestro hijo/a.  Son ejercicios sencillos que pueden realizarse tanto en casa como en el colegio. No obstante, es importante adaptar el ejercicio a la edad del niño.

  • De pie: imitar movimientos o realizarlos a partir de una orden verbal: levantar una pierna, levantar el brazo y girarlo.
  • Saltar con los pies y caer en el mismo lugar.
  • Subir y bajar escaleras, primero cogido y después sin agarrarse.
  • Saltar de ladrillo en ladrillo o poner papeles en el suelo y saltar de papel en papel.
  • Papeles azules y rojos: saltar a pata coja sobre los azules y saltar con los dos pies sobre los rojos, colocando los papeles en diferente orden.
  • Levantar el pie derecho y mantener el equilibrio. Después lo mismo con el pie izquierdo.
  • Botar una pelota.
  • Lanzar un objeto (pelota) a otra persona: primero con las dos manos y luego con una (derecha e izquierda).
  • Recibir un objeto (pelota) con las dos manos y luego con una (derecha e izquierda).
  • Tumbado en el suelo, y ayudándose de manos y pies, intentar avanzar hacia atrás.
  • Caminar a cuatro patas.

También, y de forma general, no dudéis en decirle que lo hace ¡¡MUY BIEN!! cuando logre mejorar alguna habilidad, aunque la mejora sea muy pequeña.

 

BIBLIOGRAFÍA

American Psychiatric Association (2013).  American Psychiatric Association: Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition. Arlington, VA.

Baxter, P. (2012). Developmental coordination disorder and motor dyspraxia. Developmental Medicine & Child Neurology, 54(1), 3-3. doi:10.1111/j.1469-8749.2011.04196.x

 

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