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¿Cómo debemos actuar con un TDAH en el aula?

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Intervenir y Adaptar el TDAH al ámbito escolar

TDAH: información básica

El TDAH se caracteriza por una sintomatología de inatención, hiperactividad e impulsividad, siendo una de las patologías neuropsiquiátricas más diagnosticadas en niños y adolescentes. Como podéis encontrar en otros posts, esta patología se asocia frecuentemente con trastornos de lectoescritura y bajo rendimiento escolar. En la población normal podemos encontrar más niños con problemas de aprendizaje que también estén diagnosticados de TDAH, que personas con problemas de aprendizaje que no estén diagnosticadas, aproximadamente los primeros (con TDAH) son casi el doble que estos segundos (no TDAH). Diferentes estudios a lo largo del tiempo han ido reafirmando la relación existente entre el TDAH y el bajo rendimiento escolar, así como un menor rendimiento académico.

Por lo tanto, el TDAH representa en la actualidad una de las principales causas de fracaso escolar. Se estima que en un 5% de los niños presentan TDAH, predominando en varones con una diferencia de 4 a 1.

TDAH en el ámbito escolar

En la valoración del niño con probable TDAH, se ha de tener en cuenta una evaluación y tratamiento multidisciplinar. En ellos son muy importantes el papel tanto del niño en si, como de los padres, profesores, tutores y psicólogos. Es esencial también considerar todos los ámbitos en los que el niño se mueve, preferentemente en los ámbitos: escolar, familiar y social del niño o adolescente (Herranz J.L, 2000).

En relación al ámbito escolar es importante la información de los profesores, sobre todo lo referente a las aptitudes del niño en cada materia, su actitud en clase, como interactúa y se comporta con sus compañeros, si existe algún plan de educación especial, la cantidad de absentismo escolar, entre otros (Herranz J.L, 2000).

El Dr.Barkley considera las siguientes pautas a seguir en el aula:

  1. No retener a los niños, puesto que esto resultaría en conductas no deseadas. En el caso de los varones estos se vuelven más agresivos y las niñas más depresivas.
  2. Durante las primeras semanas del curso centrar la atención en la conducta más que en la materia en si.
  3. Tratar de dividir las tareas que han de llevar a cabo. Mediante la subdivisión el niño será más capaz de llevarla al día y de poder seguir el curso.
  4. Sentar a los afectados de TDAH en los pupitres más próximos al profesor, así intentaremos evitar posibles distracciones.
  5. Es esencial focalizar nuestro trabajo en la productividad.
  6. No dar tareas que impliquen un trabajo de más de una hora y media ya que es improductivo, los niños se distraen con facilidad por lo que tareas que requieran de una atención prolongada deben ser cortas si se quiere conseguir la mayor productividad del niño.
  7. Intentar realizar descansos y clases más interactivas, dando cierta libertad de movimiento.El niño se aburre con facilidad, por lo que las clases tienen que ser dinámicas, interactivas, con varias actividades… para que eso no suceda.
  8. Mantener el contacto físico y visual para llamar su atención.
  9. Dar recompensas en casa por su comportamiento en la escuela. El refuerzo positivo funciona muy bien con los niños, sobre todo con los TDAH, porque entienden que su trabajo ha merecido un beneficio.
  10. Recordar que el castigo no es útil si no existe una compensación disponible por algo positivo. Con los niños es esencial trabajar des de una postura de refuerzo positivo,nunca negativo. Los castigos se utilizan cuando todo lo otro ha fallado anteriormente.
  11. El castigo debe ser implementado de manera contigua a la conducta. Puesto que de no ser así, al niño le costará más entender el por qué ha sido castigado. Le costará ver la relación entre lo que ha hecho mal y el castigo. Por ello, el castigo se le debe dar justo después de la conducta.

Además, el Dr.Barkley recomienda que se realicen adaptaciones curriculares, añadiendo “ser justo no es ser igual con todos, sino que ser justo es darle a cada uno lo que necesita”.

Desde la Fundación Cantabria Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad (CDAH) se proponen las siguientes adaptaciones:

  1. Comprender y ayudar, fomentando una relación positiva entre alumno y profesor.
  2. Fomentar la participación en clase.
  3. Mostrar interés cuando está trabajando, atención como refuerzo positivo.
  4. Mantener una supervisión continua.
  5. Anticipar y prevenir situaciones problemáticas. De esta manera seremos capaces de prevenir los problemas y evitar las consecuencias negativas tanto para ellos como para los otros implicados.
  6. Supervisar de manera especial los exámenes, dando más tiempo para su realización o si fuese preciso hacerlos de forma oral. Lo que vendría relacionado con la adaptación curricular.
  7. Explicar las tareas de forma clara y simple.
  8. Realizar entrevistas para evaluar el seguimiento y la motivación del alumno.

Por último, añadir en el siguiente enlace podéis encontrar 60 recomendaciones para intervenir el TDAH en el aula de la Fundación CADAH.

Referencias bibliográficas:

Herranz, J.L (2000). Neuropediatría: Trastorno con Déficit de atención e hiperactividad. Bol. Pediatr, 40, 88-92.

Buñuel Álvarez, J.C y Olivares Grhonert, M. (2008). Puntuaciones elevadas en síntomas nucleares en TDAH en niños sin el trastorno podrían asociarse a una disminución en el rendimiento de algunas habilidades académicas. Evidencias pediátricas, 4, 17.

El TDAH en el aula

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El TDAH en el aula

Debido a que la intervención en el TDAH es de carácter integral y multimodal es de suma importancia que los maestros y profesores puedan contribuir también con su intervención en el aula, ya que no basta con la intervención de los padres, psicólogos y otros profesionales de la salud mental (Galve, 2009).

Entendemos por tratamiento multimodal un tratamiento que integra un tratamiento educativo, psicológico y farmacológico, además de un tdah en el aulaseguimiento médico; lo que implica que en la intervención están implicados diferentes profesionales además del niño con TDAH y su familia (Adana, 2009). Además es integral porque aborda todas las áreas afectadas por el TDAH. En este sentido, el entorno educativo es muy relevante, ya que el niño o la niña con TDAH necesita seguir de la forma más eficaz posible con su formación académica para lograr los hitos propios de su desarrollo cognitivo, en compañía del resto de los alumnos con los que comparte el currículum escolar, juegos y relaciones sociales de amistad y compañerismo.

Un buen comienzo para involucrar a los maestros en su contribución a la intervención psicoeducativa en las aulas está en el reto de dotarles de los conocimientos adecuados sobre qué es el TDAH, detectar sus concepciones erróneas para que puedan sustituirlas por otras más realistas, y formarles en la intervención psicoeducativa que les corresponde por su rol de maestros.

Los maestros bien formados en TDAH pueden aportar datos relevantes en la detección temprana del trastorno, lo que permitirá implementar las intervenciones más adecuadas de forma precoz, mejorando la calidad de vida de estos niños y reduciendo a su vez el impacto del trastorno en su aprendizaje y su rendimiento escolar (Jarque, Tárraga y Miranda, 2007). Además, según estos autores, la formación específica de los profesores sobre TDAH aumenta su percepción de la capacidad para afrontar su labor docente con alumnos hiperactivos. Nadie puede negar ya que esta formación es coherente con los enfoques actuales que abogan por la atención a la diversidad en las aulas.

Tampoco podemos olvidar el papel imprescindible de la formación del alumnado que convive con el niño o la niña con TDAH. En esta etapa del desarrollo, tanto en la infancia como en la adolescencia, la relación con los iguales tiene gran relevancia en el desarrollo psicosocial de la persona, por consiguiente una buena intervención a tiempo puede evitar el aislamiento social, las burlas o el rechazo de los compañeros, y reducir con ello el sentimiento de inadecuación del niño con TDAH.

En cuanto a la presencia de bullying en las aulas, se ha observado que entre los niños y adolescentes con TDAH, hay un subgrupo que presenta mayor agresividad. Se trata de una agresividad reactiva, a modo de respuesta por el trato que reciben de sus compañeros. Esta agresividad-violencia es diferente a la que presentan niños y adolescentes con trastorno negativista desafiante o trastorno disocial, ya que en este caso es una agresión-violencia de tipo proactivo. Estos últimos, son los que suelen practicar bullying en los centros escolares (Rangel 2014). La agresividad en el sexo femenino es más pasiva y tendente a las burlas o al desafío de las órdenes, e incluye menor grado de violencia física (Rangel, 2014). A consecuencia de lo anterior, además de atender el rendimiento escolar en las aulas, es conveniente atender también esta otra dimensión de la existencia humana: las relaciones interpersonales.

La formación del alumnado puede implementarse en el contexto escolar mediante programas específicos para los alumnos, muchas veces enmarcados dentro de un enfoque cognitivo-conductual, y que proporcionan un entrenamiento específico para convivir con un compañero con TDAH, comprenderle y ayudarle (Fernández-Martín, Hinojo y Aznar, 2003), lo que favorecerá su integración adaptada en la sociedad.

Según el BOCG, en 2012 la prevalencia de niños con TDAH en España se sitúa en el 5%, lo que puede considerarse una prevalencia elevada y, por tanto, su presencia en las aulas es ineludible. Por ello, para mejorar la eficacia del tratamiento integral y multimodal del TDAH es necesario traspasar las fronteras de la intervención cognitivo-conductual centrada en el niño afectado por el trastorno y el contexto familiar, en general constituido por los padres y hermanos. Si bien estas intervenciones son imprescindibles, no son suficientes porque dejan al margen las intervenciones dirigidas tanto a los maestros como a los alumnos en el contexto escolar; un ámbito fundamental en la vida de un niño o un adolescente en edad escolar.

Bibliografía:

ADANA (2009). Tratamiento. Fundación ADANA. Extraído el 14 de mayo de 2014 desde http://www.fundacionadana.org/content/tratamiento

BOCG (2012). BOCG, 192. (p.52). Extraído el 14 de mayo de 2014 desde http://www.comunidad-tdah.com/contenido/images/tdah_proposicion_pp.pdf

Fernández-Martín, F. D., Hinojo, F. J., Aznar, I. (2003). Dificultades del alumnado con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) en el aula: implicaciones para la formación docente. Enseñanza, 21, 219-232.

Galve, J. L. (2009). Intervención psicoeducativa en el aula con TDAH. Psicología Educativa, 15 (2), 87-106, DOI: 10.5093/ed2009v15n2a2.

Jarque, S., Tárraga, R., y Miranda, A. (2007). Conocimientos, concepciones erróneas y lagunas de los maestros sobre el trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Psicothema, 19 (4), 585-590. 2014;

Rangel, J. F. (2014). El trastorno por déficit de atención con y sin hiperactividad (TDA/H) y la violencia: Revisión de la bibliografía. Salud Mental 37, pp. 75-82.